CHEGADA
Aqui estamos!
A palavra nos chega úmida dos bosques,
e um sol enérgico nos amanhece entre as veias.
O punho é forte
e segura o remo.
No olho profundo dormem palmeiras exorbitantes,
e o grito se nos escapa como uma gota de ouro virgem.
Nosso pé,
duro e largo,
calca o pó pelos caminhos abandonados
e estreitos para nossas colunas.
Sabemos onde nascem as águas,
e as amamos porque impeliram nossas canoas sob
os céus vermelhos.
Nosso canto
é como um músculo sob a pele da alma,
nosso singelo canto.
Trazemos a fumaça pela manhã,
e o fogo sobre a noite,
e o punhal, como um duro pedaço de lua,
próprio para as peles bárbaras;
trazemos os caimães no lamaçal,
e o arco que dispara nossas ânsias,
e o cinturão do trópico,
e o espírito limpo.
Eh, companheiros, aqui estamos!
A cidade nos espera com seus palácios, tênues
como favos de abelhas silvestres;
suas ruas estão secas como os rios quando não chove
na montanha,
e suas casas nos olham com os olhos pávidos
das janelas.
Os homens antigos nos darão leite e mel,
e nos coroarão com folhas verdes.
Eh, companheiros, aqui estamos!
Sob o sol
nossa pele suarenta refletirá os rostos úmidos
dos vencidos,
e à noite, enquanto os astros arderem na ponta de
nossas chamas,
nosso riso madrugará sobre os rios e os pássaros.
LLEGADA
Aquí estamos!
La palabra nos viene húmeda de los bosques,
y un sol enérgico nos amanece entre las venas.
El puño es fuerte,
y tiene el remo.
En el ojo profundo duermen palmeras exorbitantes,
y el grito se nos sale como una gota de oro virgen.
Nuestro pie,
duro y ancho,
aplasta el polvo en los caminos abandonados
y estrechos para nuestras filas.
Sabemos dónde nacen las aguas,
y las amamos porque empujaron nuestras canoas bajo
los cielos rojos.
Nuestro canto
es como un músculo bajo la piel del alma,
nuestro sencillo canto.
Traemos el humo en la mañana,
y el fuego sobre la noche,
y el cuchillo, como un duro pedazo de luna,
apto para las pieles bárbaras;
traemos los caimanes en el fango,
y el arco que dispara nuestras ansias,
y el cinturón del trópico,
y el espíritu limpio.
Eh, compañeros, aquí estamos!
La ciudad nos espera com sus palacios, tenues
como panales de abejas silvestres;
sus calles están secas como los ríos cuando no llueve en
la montaña,
y sus casas nos miran com los ojos pávidos de las
ventanas.
Los hombres antiguos nos darán leche y miel,
y nos coronarán de hojas verdes.
Eh, compañeros, aquí estamos!
Bajo el sol
nuestra piel sudorosa reflejará los rostros húmedos de
los vencidos,
y en la noche, mientras los astros ardan en la punta de
nuestras llamas,
nuestra risa madrugará sobre los ríos y los pájaros.
envio Carlos Machado, Poesia.net